miércoles, 5 de marzo de 2014

Entendiendo el organismo como algo completo.

Los terapeutas que trabajamos con el cuidado alternativo de la salud hacemos un esfuerzo por comprender y tratar el organismo en su totalidad.

Una debilidad especial de la medicina convencional es que se ocupa de síntomas concretos. En nuestra acelerada sociedad la medicina moderna se ha convertido en una religión de culto. Un paciente quiere aliviar un síntoma para poder volver a su vida normal. Este enfoque solo oculta el problema subyacente que el síntoma expresa.

Por ejemplo, en época de estrés agudo, una persona puede sufrir un resfriado, mientras otra podría coger una gripe. Otra persona distinta sufriría de insomnio o un dolor de espalda. La medicina convencional proporciona sustancias que reducen el dolor, inhiben la producción de mucosidades, inducen al sueño o relajan los músculos.

Con estos medicamentos el individuo puede seguir adelante, continuando con su estresante modo de vida, creándose una enorme deuda consigo mismo, propenso a dolores, vulnerable hacia la enfermedad y finalmente, invitando a un colapso prematuro de las funciones corporales conforme envejece. Un comentario que suelen hacer los que hacen oídos sordos a los mensajes del cuerpo: “No lo entiendo, yo solía hacer esto sin problemas…

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