domingo, 23 de febrero de 2014

El dolor de espalda y los puntos gatillo. El estrés. Capítulo VI.

El estrés se puede definir como cualquier factor que genera una demanda a la que el cuerpo debe adaptarse. También se puede considerar como cualquier reto físico o mental que hace que la persona se enfrente a él o huya.

La respuesta de nuestro organismo será diferente en función de si la demanda de adaptación (estrés) es única o si es repetitiva y continua.

Si la demanda es continua o repetitiva el cuerpo pasa a un estado de resistencia o de adaptación. Al principio puede parecer que se soporta mejor el estrés original, pero esto es a expensas de la capacidad de hacer frente a otras tensiones. El nivel de estrés que se puede aguantar varía considerablemente entre unas personas y otras.

La fuente de estrés no tiene por qué ser muy grande, si se juntan varios factores estresantes. Por ejemplo, una persona que tiene que realizar varios trabajos para llegar a fin de mes, sobrecargada física y emocionalmente, no tiene suficiente azúcar en sangre porque se salta alguna comida y no duerme suficientemente. Esto da lugar a una gran fuente de estrés y es muy probable que a la aparición de puntos gatillo latentes y dolorosos en la espalda o en otra zona de su cuerpo.

Cada factor estresante se podría afrontar de manera aislada, pero cuando se presentan al mismo tiempo, dan lugar a un estado de activación simpática, ansiedad y aumento de la sensibilidad.
Cap. V          Cap. VII

domingo, 9 de febrero de 2014

Terapia Craneosacral. Las mareas y su desequilibrio. Capítulo VIII.


Existen tres ritmos principales, y han sido identificados como las tres mareas:

· La marea larga, en ciclos de 100 segundos.
· La marea media, el fluido dentro del fluido, a 2,5 ciclos por minuto.
· El impulso rítmico craneal, entre 8 y 12 ciclos por minuto.

Con una buena salud, todos los tejidos y fluidos corporales expresan el impulso rítmico craneal con equilibrio y simetría. Hoy en día esto es bastante difícil.

La respiración primaria es sensible a los impactos emocionales y al estrés que éstos causan. El tejido que la sustenta, la duramadre, es también muy sensible a los impactos que nuestra energía recibe. El estrés, el miedo, la ira reprimida, la ansiedad… afectan de manera directa a nuestra salud y a nuestra respiración primaria.