martes, 16 de abril de 2013

Terapia Craneosacral. Capítulo III.

El doctor Sutherland consideró que la fuerza de vida inherente al cuerpo, el Aliento de Vida, era el elemento animador o chispa que estaba detrás de estos ritmos involuntarios. Se considera que este Aliento de Vida transporta una fuerza que crea ritmos sutiles que transmite a todo el organismo.

El líquido cefalorraquídeo tiene un papel fundamental en la expresión y distribución del Aliento de Vida, posee un movimiento similar a una marea que se describe con el nombre de fluctuación longitudinal. Este movimiento tiene mucha importancia en el ser humano y mientras se exprese habrá salud.

La potencia del líquido cefalorraquídeo trasporta una impronta que actúa como principio ordenante esencial de salud. Dicha impronta integra el funcionamiento fisiológico de todos los sistemas corporales.

Esta potencia inherente posee una inteligencia básica y puede ser empleada por el terapeuta para favorecer la salud.
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