sábado, 9 de marzo de 2013

Terapia oriental. Capítulo XVIII. El meridiano del hígado.

El hígado es un órgano maestro. Realiza muchas tareas complejas: almacena energía, limpia la sangre y crea células inmunitarias y digestivas.

La emoción asociada al hígado es la rabia. Demasiada rabia acumulada daña el hígado. A la inversa, la ecuanimidad lo relaja y lo hace funcionar mejor.

Si la energía del hígado está débil, la persona se cansa con facilidad porque no se libera glucógeno, o combustible muscular. El cuerpo se intoxica con facilidad porque el hígado es incapaz de desintoxicar la sangre. En el aspecto psicológico la persona se enfada y enfurece con mucha facilidad. Estas personas son dadas al nerviosismo y a las contradicciones.

Cuando la energía del hígado es excesiva, la persona es muy enérgica y obsesiva. Es dada a beber alcohol en exceso y suele tener pesadez en la cabeza, mala digestión y a veces mareos o vértigos. En los hombres suele provocar problemas de próstata y en las mujeres en los ovarios, causándoles también síndrome premenstrual. Estas personas suelen tener un olor corporal fuerte. Psicológicamente, son tenaces, agresivas y propensas a la ira, muy emotivas en general. Se esfuerzan por controlar su ira, pero esta continua represión da paso a estallidos de cólera, después de los cuales piden disculpas y sienten remordimientos.
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