viernes, 29 de marzo de 2013

Terapia Craneosacral. Capítulo II. Energía de vida.

El doctor Sutherland comprendió que estaba explorando un sistema de respiración que era muy importante para la salud. Fundamentalmente, esta propiedad de expresar movimiento es lo que distingue los tejidos vivos de los muertos.

Sutherland percibió que todas las células del cuerpo necesitan expresar una respiración rítmica para tener un funcionamiento óptimo. Empezó a darse cuenta de que estos movimientos respiratorios sutiles pueden ser palpados por manos sensibles.

Reconoció que el movimiento de los huesos craneales está conectado con el de otros tejidos con los que está muy asociado. El sistema nervioso central y el fluido cerebroespinal que lo baña, tiene un movimiento rítmico, el sacro también es parte de este sistema interdependiente.

Sutherland se dio cuenta que este movimiento no estaba causado por ningún agente muscular externo. Concluyó que este movimiento está producido por la fuerza de vida inherente al propio cuerpo, que él denominó Aliento de Vida.
Cap. I         Cap. III

sábado, 9 de marzo de 2013

Terapia oriental. Capítulo XVIII. El meridiano del hígado.

El hígado es un órgano maestro. Realiza muchas tareas complejas: almacena energía, limpia la sangre y crea células inmunitarias y digestivas.

La emoción asociada al hígado es la rabia. Demasiada rabia acumulada daña el hígado. A la inversa, la ecuanimidad lo relaja y lo hace funcionar mejor.

Si la energía del hígado está débil, la persona se cansa con facilidad porque no se libera glucógeno, o combustible muscular. El cuerpo se intoxica con facilidad porque el hígado es incapaz de desintoxicar la sangre. En el aspecto psicológico la persona se enfada y enfurece con mucha facilidad. Estas personas son dadas al nerviosismo y a las contradicciones.

Cuando la energía del hígado es excesiva, la persona es muy enérgica y obsesiva. Es dada a beber alcohol en exceso y suele tener pesadez en la cabeza, mala digestión y a veces mareos o vértigos. En los hombres suele provocar problemas de próstata y en las mujeres en los ovarios, causándoles también síndrome premenstrual. Estas personas suelen tener un olor corporal fuerte. Psicológicamente, son tenaces, agresivas y propensas a la ira, muy emotivas en general. Se esfuerzan por controlar su ira, pero esta continua represión da paso a estallidos de cólera, después de los cuales piden disculpas y sienten remordimientos.
Cap. XVII              Cap. XIX