martes, 26 de febrero de 2013

Terapia Craneosacral. Origen. Capítulo I.

Hacia comienzos del siglo XX la ciencia médica daba por sentado que la estructura craneal era algo rígida sin posibilidad de movimiento. Al doctor William Garner Sutherland le habían enseñado que los huesos del cráneo humano adulto no se mueven porque sus suturas (articulaciones) se fusionan. Sin embargo él se dio cuenta que el cráneo de un adulto se podía separar fácilmente.

Un pensamiento impactó en su mente, se dio cuenta que las suturas que tienen los huesos del cráneo se parecían a las agallas de un pez y que estaban diseñadas para realizar un movimiento respiratorio.

Tal y como le habían enseñado, intentó probarse a sí mismo que los huesos craneales no se mueven. Para tal efecto, construyó una especie de casco que impedía que los huesos craneales se movieran y empezó a experimentar en su propia cabeza. En su experimentación tuvo síntomas bastante serios, como tensión craneal, desorientación, malestar general…

Esto le llevó a la conclusión de que existía un movimiento craneal y que éste debía tener una función fisiológica importante. Sutherland dedicó los 50 años restantes de su vida a explorar el significado de este movimiento.

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