jueves, 19 de julio de 2012

Terapia oriental. Capítulo VII. El yin y el yang.


El yin y el yang se pueden considerar los poderes que hacen posible la realidad física. Son las herramientas de Dios, por así decirlo. Sin esos dos contrarios, en las formas de tiempo y espacio, luz y oscuridad, masculino y femenino, nada sería posible. En las antiguas culturas la gente comprendía muy bien todo esto.

La biblia comienza:
Al principio creo Dios el cielo y la tierra. Dijo Dios “Que exista la luz, y la luz existió”. Vio Dios que la luz era buena; y separó la luz de las tinieblas: llamó Dios a la luz “día” y a las tinieblas “noche”. 

En la antigüedad los sabios estudiaban estos contrarios para comprender sus naturalezas. Descubrieron que en el cielo estaban el sol, la luna, las estrellas, y los planetas, y que todos enviaban una lluvia de energía sobre la tierra en forma de luz solar, rayos cósmicos y fuerzas gravitatorias. Del cielo también emanaban otras fuerzas: el viento, el tiempo atmosférico y el clima. Estas fuerzas provenían de arriba y seguían un camino descendente hacía la tierra; se las llamó yang.
Cap. VI        Cap. VIII

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