sábado, 14 de julio de 2012

Terapia oriental. Capítulo VI. Medicina occidental II.

La medicina occidental tiene un enfoque del cuerpo humano similar al que podría tener un mecánico con cualquier máquina llena de partes móviles. Cada órgano se puede considerar distinto y separado de los demás órganos. Por lo tanto la profesión médica se divide en especialidades.

Considerar al cuerpo de esta manera tan fragmentada tiene sus consecuencias. Las diversas especialidades se autoexcluyen mutuamente. El cardiólogo está demasiado ocupado con lo suyo para preocuparse del estudio del hígado, mientras que el médico del hígado está demasiado ocupado para estudiar los riñones.

Ejemplo: Una persona sufre un trastorno hepático, el especialista le receta medicamentos que hacen desaparecer este trastorno. Pero los efectos secundarios del medicamento le provocan un problema cardíaco, de modo que va al cardiólogo y éste le receta medicamentos que subsanan el problema. Pero por desgracia estos medicamentos le provocan un problema renal, el especialista le da medicamentos para solucionar el problema renal, que a su vez le provocan un problema en el bazo. Acude entonces al especialista del bazo, que le receta medicamentos para el bazo, que le provocan trastornos digestivos que finalmente acaban con su vida.

Mirándolo objetivamente cada especialista ha cumplido con su trabajo de solucionar el problema del órgano, pero el paciente ha muerto.
Cap. V         Cap. VII

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