sábado, 4 de febrero de 2012

Terapia Oriental. Capítulo I.

Hace varios miles de años -antes de que la medicina moderna inventara los rayos X, los escáneres y los análisis de sangre- los sanadores tradicionales empleaban métodos no invasivos para diagnosticar el estado de salud, el talento y el carácter de las personas.

Desde este conocimiento nació un profundo aprecio por la unidad de mente, cuerpo y espíritu. Nuestro cuerpo físico es a la vez síntoma y símbolo del espíritu.

Una de las bases de la medicina oriental, es que no existen absolutos. Nada intrínsecamente es malo o bueno, lo bueno y lo malo cohabitan dentro de nosotros.

Hay cuatro verdades fundamentales en la terapia oriental:
  • Todos los fenómenos se componen de opuestos.
  • Cada ser humano es un ser unificado de cuerpo, mente y espíritu.
  • El todo se puede ver en cada una de sus partes.
  • La energía circula en circuitos o canales perfectamente organizados, llamados meridianos.

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