jueves, 19 de enero de 2012

Terapia fascial. Capítulo IV.

Cuando trabajamos a nivel fascial primero comprobamos cómo se encuentran las fascias. Es decir, testamos el movimiento que poseen y hacia donde se dirige la restricción. Cuando hay un movimiento de la fascia que se ve afectado, se desliza bien hacia un determinado lado pero hacia otro está restringido. Esto es lo que el terapeuta percibe.

Una restricción fascial no sólo afectará a la zona donde se localiza, las fascias y músculos vecinos también se verán involucrados, pues su movimiento se verá limitado por la restricción principal. El dolor, por tanto, podrá aparecer en el área de restricción o en áreas vecinas.

Las manipulaciones que se realizan en esta terapia son muy suaves. Percibimos dónde se encuentra la restricción y con la respiración del paciente vamos liberando paulatinamente las fascias afectadas.
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