jueves, 12 de enero de 2012

Terapia fascial. Capítulo III.

Existen varios motivos por los cuales una fascia tiende a retraerse. Uno de ellos, de los más importantes, es el aspecto emocional. Las emociones afectan directamente a nuestro organismo, y las fascias son especialmente sensibles. 

Nuestras emociones afectan a nuestras fascias provocando que se retraigan y acorten la musculatura, dificultando la circulación sanguínea y finalmente produciendo dolor.

Otro importante motivo son los trabajos sedentarios que realizamos. Utilizamos solamente unos pocos músculos que nos sirven de apoyo durante gran cantidad de horas. Es lógico que estos músculos se sobrecarguen e involucren a las fascias acortándolas. Lo mismo podemos decir en los trabajos repetitivos y en algunos deportes en los que se tiende a utilizar una determinada musculatura.
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