lunes, 11 de julio de 2011

Dolor de espalda y emociones. Capítulo XI.

Freud también hizo otro importantísimo descubrimiento. En la parte consciente de nuestro cerebro percibimos perfectamente el tiempo, tenemos una memoria y sabemos diferenciar el pasado del futuro o el presente. Somos conscientes de lo que es una hora, un minuto o un mes.

Una diferencia importante entre el inconsciente y el consciente es que el primero no tiene una noción del tiempo, quiere esto decir que el tiempo no existe para él, es intemporal.

Este dato es tremendamente importante. Por ejemplo, una emoción inconsciente de ira producida en la infancia está plenamente vigente en nuestro cerebro una vez somos adultos, y han pasado muchos años. Esta emoción puede producir dolor de espalda perfectamente.

Desgraciadamente la medicina tradicional obvia todos estos aspectos, haciendo su trabajo de una forma mecanicista. La medicina sí que ha llegado a atribuir dolor psicológico, pero no es el que estoy describiendo aquí. Se trata del dolor que puede aparecer porque la persona “puede” tener una ganancia secundaria con él, al tenerlo, su entorno se volverá más amable con esta persona. Sí creo que esto sea posible, pero lo que describo en estos artículos es un dolor de origen real que está producido por el cerebro.
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