martes, 12 de octubre de 2010

Osteopatía Craneosacral. Capítulo IV. Liberación somato emocional.

Las emociones son una parte de nosotros que generalmente pensamos solo incumben a nuestro cerebro. Pero una emoción influye directamente en nuestro cuerpo. Primero pasa a través de nuestra mente un pensamiento o una situación que nos es reconocida. Después nuestro cerebro ordena que se produzcan una serie de liberaciones de hormonas. Estas hormonas terminan en los distintos tejidos de nuestro organismo, entre ellos el corazón y los diferentes tejidos que lo sustentan.

Una persona a lo largo de su vida puede acarrear una serie de traumas emocionales no resueltos empezando por la infancia, pasando por la adolescencia o en la edad adulta. Estos traumas no resueltos pueden posibilitar que esta persona somatice en su cuerpo, de forma inconsciente, esa emoción negativa. Esta somatización va a parar al pericardio, que es el tejido que envuelve al corazón, y al diafragma. Al existir una tensión anormal en estas zonas, el cuerpo va adaptándose a las diferentes tensiones que se van produciendo, originando diferentes patologías que principalmente causan dolor muscular y/o articular.

Una forma de liberación de esta patología es la liberación del pericardio, donde el terapeuta hace de facilitador de una forma física y ayuda a la persona a que asimile sus emociones y se libere psico-emocionalmente. Con ello se consigue que la persona asimile mejor aquello que no le permitía un mayor desarrollo como ser humano, y por supuesto también nos liberamos del dolor físico con el que va acompañado y de las patologías asociadas.
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