lunes, 25 de octubre de 2010

Educación Somática. Segunda parte.

CLASES GRATUITAS de EDUCACIÓN SOMÁTICA
Jueves, 4 de Noviembre de 2010
Dos sesiones: de 19 h a 20 h y de 20 h a 21 h
Información e inscripciones en
MANOS QUE CURAN
info@manosquecuran.es Tel. 976 445184

Cuerpo y mente. Aprendizaje somato-emocional.
Los patrones repetitivos dejan huella en nuestro cuerpo. Estos patrones repetitivos acaban por hacerse compulsivos e inconscientes, entrando a formar parte de la dinámica de nuestra anatomía.

Desde que nacemos, las experiencias vividas por el niño/a en sus primeros años de vida (durante su periodo de dependencia absoluta con respecto al adulto) forjan la estructura de su carácter y también su anatomía corporal. La forma en que el niño/a se “gana” el afecto de sus padres quedará grabada en su sistema nervioso y consiguientemente en su estructura muscular y será la actitud con la que se sentirá seguro/a. Desgraciadamente, no siempre somos educados con la suficiente espontaneidad para que estos patrones carezcan de una excesiva carga emocional y el niño siga avanzando en su adaptación y aprendizaje de forma libre y natural. En muchos casos, arrastramos patrones emocionales patológicos que nos dificultan el camino durante el resto de nuestras vidas.

En nuestra lucha por adaptarnos, adoptamos una actitud emocional que se corresponde con una determinada actitud física a través de una serie de contracciones musculares que dejamos de percibir una vez se integran en nuestra anatomía. Al volverse inconscientes, esos patrones de contracción muscular rompen el equilibrio corporal y nos impiden actuar libremente en la búsqueda de nuestro objetivo principal.

Moshe Feldenkrais resaltaba la importancia de actuar por MOTIVOS ÚNICOS tratando de eliminar las resistencias que acompañan a la acción incorrecta. Sin embargo, solemos incorporar motivos contrapuestos que nos impiden realizar la acción correctamente. La diferencia esencial entre un tenista que realiza su golpe de forma maestra y un aficionado de bajo nivel tenístico no está en los músculos que el jugador experto usa sino en los que deja de usar, el jugador aficionado mantiene contracciones innecesarias en su musculatura que impiden que el movimiento fluya de forma elegante y eficaz. Cuándo vemos a una persona que domina la realización de una determinada acción, un atleta, un carpintero usando el martillo, un orador, un músico brillante, siempre solemos recurrir a la frase: “Lo hace fácil”, y nos sorprende la apariencia de falta de esfuerzo y coordinación en sus acciones.

Obviamente, es el cerebro quien manda los impulsos a los músculos, y sobre él tenemos que actuar en nuestro aprendizaje.También los patrones emocionales quedan grabados en nuestra postura corporal a través de contracciones musculares, que diseñan la manifestación física de nuestro carácter. La forma en la que una persona se enfrenta a la vida queda marcada en su anatomía.

PODEMOS APRENDER A MEJORAR NUESTRO POTENCIAL Y LIBERARNOS DE PAUTAS EMOCIONALES QUE NOS LIMITAN .
Basándonos en la Anatomía emocional de Stanley Keleman, la bioenergética de Alexander Lowen, el estudio del movimiento como fuente de conocimiento y aprendizaje de Moshe Feldenkrais así como otros autores y técnicas de educación somática, podemos continuar nuestro aprendizaje, elevando nuestro potencial y deshaciéndonos de algunos de los síntomas que ese desequilibrio nos ha creado: Ansiedad, dolores de espalda, nerviosismo, enfermedades psicosomáticas derivadas del estrés…
Los ejercicios y técnicas creados por estos autores nos abren un nuevo horizonte hacia nuestro perfeccionamiento físico, mental y emocional. Detectando las contracciones musculares que se han hecho inconscientes mediante un minucioso aprendizaje y autoconocimiento de nuestro cuerpo podremos alcanzar un mayor bienestar físico y emocional así como seguir creciendo en nuestras búsquedas y objetivos.


Por cortesía de Daniel Vicente Rivera
1ª parte

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