miércoles, 1 de septiembre de 2010

Educación Somática. Primera parte.

Cuerpo y mente. Aprendizaje somato-emocional.
Los seres humanos tan solo utilizamos una mínima parte de nuestro verdadero potencial. Continuamente vemos a personas realizando logros absolutamente extraordinarios y los achacamos a su talento natural o a su disciplinaria especialización desde temprana edad.
La Ciencia siempre camina algunos pasos por detrás de las capacidades y potenciales humanos sobre todo en la búsqueda de una relación mensurable empíricamente entre cuerpo, mente y alma. Y esto, tal vez sea imposible, al menos, entendiendo la ciencia desde el punto de vista convencional. Sin embargo, aunque se trate de un proceso lento, el avance científico sobre este campo tan escurridizo nos aporta la seguridad y la reproducibilidad que necesitamos para construir unos cimientos estables en el edificio del conocimiento humano.

La verdadera razón por la que las personas utilizamos tan solo una pequeña parte de nuestro potencial es que DEJAMOS DE APRENDER.

Aunque nuestro cerebro está totalmente capacitado a cualquier edad para seguir ampliando sus conexiones neuronales, dejamos de aportarle información y nos limitamos a repetir patrones establecidos con los que nos sentimos seguros y de los que hacemos uso durante toda nuestra vida.

Estos patrones pueden ser desde movimientos simples y mecánicos como utilizar los cubiertos para comer, hasta patrones más complicados donde entran en juego las emociones. Cuándo somos capaces de “apañarnos” en la realización de una determinada acción, seguimos usando esa forma de actuar, sin darnos cuenta de que tal vez no sea la más adecuada y chocándonos siempre con el mismo muro infranqueable. Los resultados, aunque suficientes en muchos casos, no son los que desearíamos y el esfuerzo necesario supera con creces a los resultados obtenidos.

Además LOS PATRONES REPETITIVOS DEJAN HUELLA EN NUESTRO CUERPO...

Por cortesía de Daniel Vicente Rivera

2ª parte

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