jueves, 8 de julio de 2010

Masaje con ventosas. Segunda parte.


Vimos en el anterior artículo como las ventosas tienen una gran utilidad terapéutica como complemento tanto al masaje, como a otras técnicas manuales como puedan ser la osteopatía. También vimos los efectos que producía a nivel circulatorio y músculo-esquelético sobre todo en relación con la espalda.

Es también muy interesante observar cómo en procesos de inflamación tendinosa, lo que coloquialmente denominamos tendinitis, la ventosa actúa. Especialmente efectivas resultan en tendinitis en los codos y en las que se producen en tobillos, muñecas y rodillas. Zonas más alejadas del corazón, por tanto con una circulación sanguínea más comprometida que se agudiza al estar la zona con una tensión músculo-articular más tensa. Esa tensión excesiva comprimirá los vasos sanguíneos impidiendo que la zona sea correctamente irrigada sanguíneamente.

También cabe resaltar el papel que desempeñan en lesiones que ya se han producido y que queda un poso de dolor articular. El ejemplo más claro lo encontramos en los esguinces de tobillo, una lesión que a menudo nos deja un residuo de dolor muy reticente a marcharse y que suele ser bastante molesto a la hora de cualquier práctica deportiva o simplemente cuando caminamos. En mi práctica de consulta las pequeñas ventosas han demostrado ser unas grandes aliadas contra este dolor reticente, ayudándome a eliminar el dolor de la articulación del tobillo.

Tampoco me quiero olvidar del beneficioso efecto que producen las ventosas en los meridianos de acupuntura, para múltiples dolencias no solo musculares y/o articulares.

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