miércoles, 12 de mayo de 2010

Carta para Aurora

Estas palabras quiero dedicárselas a Aurora, a quien tuve el privilegio de tratarla durante varios años y que nos dejó hace pocos días para emprender un nuevo viaje.

Recuerdo como si fuera hoy el primer día que apareciste en mi consulta, y como si fuese hoy también recuerdo el último día que te vi en el hospital, convenciéndote junto a tus hijas, que la próxima vez nos veríamos en la consulta. No ha podido ser, has emprendido un viaje al que ni tu esposo, ni tus hijas, ni tus seres queridos, podemos acompañarte, un viaje que seguro es maravilloso.
Ahora me queda el dolor egoísta de no volverte a ver, al menos en este plano físico. Pero el dolor es solo eso, dolor. Muy por encima me queda tu inconmensurable amor y tu sabiduría. Gracias por todo el amor que me has brindado y por tus sabios consejos que me han protegido, ayudado y servido. Gracias por acompañarme en parte de mi camino.
Siempre estarás en mi corazón y aunque no estés aquí, voy a seguir pidiéndote consejo, porque sé que en el lugar donde tú estés tu amor me seguirá reconfortando y tus mensajes me seguirán llegando.
Con todo mi amor y mi corazón para ti Aurora, de Víctor.