martes, 23 de febrero de 2010

Tratamiento manual en la ciática. Tercera parte.

Como vimos en el primer caso práctico, el paciente no manifestaba dolor en su zona lumbar, y tampoco en el recorrido que hace el nervio ciático a través del glúteo, ni de la parte trasera de su pierna. Sin embargo, tenía una grave lesión entre su 4º y 5º vértebra lumbar que afectaba directamente a su nervio ciático y le producía dolor reflejo en el gemelo.

El segundo caso que expongo ocurrió en mi consulta de Zaragoza. Se trataba de una paciente de unos 45 años de edad, aquejada de un fuerte dolor en la parte baja de su espalda y también en toda la pierna derecha, llegando incluso al dedo meñique del pie, lo que casi le impedía andar. Esta paciente cuidaba de un familiar mayor con falta de movilidad, por lo que se veía obligada a realizar importantes esfuerzos con una higiene postural deficiente. Esto le causó una sobrecarga importante en su zona lumbar y sacra, que terminó por provocarle una inflamación en su nervio ciático bastante importante.

Al cabo de dos sesiones de tratamiento, el dolor de la zona baja de la espalda y del muslo desapareció, pero continuaba quedando un dolor residual en el gemelo y se quejaba de un dolor agudo en el dedo meñique, que le impedía andar con normalidad. Hicieron falta tres sesiones más para que el dolor desapareciera de su gemelo, y sobre todo del dedo meñique del pie. También ayudó mucho al tratamiento la instalación de una cama articulada eléctrica que facilitaba la manipulación que debía hacerle al familiar al que cuidaba.
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martes, 16 de febrero de 2010

Tratamiento manual en la ciática. Segunda parte.

El dolor que se puede experimentar en una ciática puede variar mucho, como veíamos en el artículo anterior. Lo más común, es que el dolor aparezca en la zona baja de la espalda y que se prolongue por el glúteo, afectando también a la parte trasera de la pierna e incluso afecte al gemelo y pueda llegar hasta los dedos de los pies.

En algunas ocasiones el dolor puede ser tan pronunciado que afecte a la movilidad de la persona, costándole gran esfuerzo caminar, permanecer sentado o realizar actividades cotidianas a las cuales no solemos darle mayor importancia, como el aseo personal o darse la vuelta en la cama.
Hay un par de casos graves que llegaron a mi consulta y que me gustaría relatar. El primero se trataba de una persona que solía realizar deporte de forma habitual. Llegó a mi consulta con un dolor agudo en el gemelo derecho, lo cual atribuí a una sobrecarga muscular. Al explorarle la zona lumbo-sacra me percaté de que había una importante rotación de las vértebras lumbares 3º, 4º y 5º y su pelvis presentaba un importante desequilibrio, lo corregí y pasé a tratar el gemelo.

En la siguiente visita, el paciente me relató que aunque había encontrado mejoría, sobre todo en su zona lumbar, el dolor del gemelo había vuelto a aparecer, aunque con menor intensidad. Esto me extrañó mucho, pues este tipo de lesiones suelen mejorar considerablemente tras el primer tratamiento. Lo volví a tratar como lo hice la anterior vez y le di cita para la semana siguiente. En esta nueva cita se volvía a repetir la historia, cosa que ya me hizo sospechar bastante de que aquello no era una simple sobrecarga muscular. En esta ocasión después de tratarlo, le mandé con cierta urgencia para que visitara un traumatólogo y le realizaran las pruebas pertinentes sobre su zona lumbar. Las pruebas revelaron que tenía una hernia discal entre la lumbar 4 y 5, y que dicha hernia pinzaba el nervio ciático causándole dolor reflejo en el gemelo.
1ª parte            3ª parte

domingo, 7 de febrero de 2010

Tratamiento manual en la ciática. Primera parte.


El nervio ciático o isquiático es el más grande y largo del cuerpo humano. Nace en los nervios espinales de las vértebras 4º y 5º lumbar y de los nervios sacros 1º, 2º y 3º. Sale de la pelvis, atraviesa la nalga y a la altura de la rodilla se divide en dos, el nervio tibial y el nervio peroneo. Es el encargado de dar movimiento y sensibilidad a la parte trasera de la pierna, los glúteos, los gemelos y llega hasta los dedos de los pies.

Si una de las salidas se ve comprimida dará lugar a lo que comúnmente denominamos ciática. Como el nervio tiene hasta cinco salidas diferentes, el dolor y la incapacidad funcional que puede acarrear puede variar entre una persona y otra. ¿Por qué ocurre esto? Vamos a intentar aclararlo.

El nacimiento del nervio ciático se encuentra justo en el centro de gravedad del ser humano. En nuestra actividad diaria solemos hacer cosas que pueden comprometer dicho centro. Podemos tener un trabajo que nos obligue a realizar torsiones que afectaran a las vértebras lumbares. Inconscientemente podemos adoptar posturas que carguen más unas zonas musculares que otras. Podemos andar, sin darnos cuenta, sobrecargando más la zona derecha o izquierda de nuestro cuerpo. Puede haber una circunstancia estresante que repercuta directamente sobre nuestra zona lumbar, al modificar inconscientemente la postura corporal. Como vemos tenemos un abanico tremendamente amplio de posibilidades para que el nervio ciático se vea afectado y seguramente me dejaré más de un motivo para que esto ocurra.