En España se diagnostican aproximadamente unos 16.000 casos de cáncer de mama anualmente. La mayoría de estos tumores tienen una buena respuesta con la medicina actual. Son operados con éxito y, en algunos casos, después de seguir un tratamiento con quimioterapia y en algunos casos también radioterapia no dejan secuelas físicas a la mujer que los padece.En artículos anteriores hemos hablado ya de la importancia que tiene el sistema linfático en nuestro organismo. Cuando hay una operación quirúrgica sobre un tumor que se encuentra en el pecho, el cirujano (dependiendo de muchas variables médicas) puede extirpar algunos (en algunos casos todos) ganglios linfáticos asilares, para evitar que el cáncer se extienda por el organismo, pues el sistema linfático recorre todo el organismo humano.
Cuando esto ocurre suele haber un estancamiento de la linfa que recorre el brazo. Esto conlleva mayor hinchazón en el brazo perteneciente al pecho operado, sensación de hormigueo, falta de sensibilidad en ese mismo brazo pudiendo repercutir en algunas ocasiones en la mano y en última instancia puede llegar el dolor y la dificultad de realizar tareas cotidianas.
La única manera de evitar todos estos efectos adversos es volver a hacer circular la linfa por el brazo, y esto solo se consigue con el drenaje linfático manual. Con ello conseguimos reestablecer el flujo linfático y, dependiendo de los casos, en unas pocas sesiones el brazo vuelve a la normalidad desapareciendo la inflamación y las molestias.


