domingo, 5 de julio de 2009

Trabajando las conciencias

Trabajando las conciencias Una persona puede ser influenciada de muchas maneras, tanto positiva como negativamente. Dependerá de muchas y variadas causas: su estado de salud, su renta económica, su nivel cultural, el tipo de sociedad en la que habita…

Estas influencias han conseguido grandes logros, descubrimientos y en definitiva grandes avances en la humanidad. Pero también han mantenido dictaduras, provocado guerras y genocidios y han justificado el hambre y la enfermedad.

Desde que nacemos empezamos a interactuar con nuestro entorno, vamos creciendo, comenzamos a recibir una educación y una programación. Esta programación nos influye enormemente; en el colegio aprendemos tanto de profesores como de compañeros, los medios de comunicación nos lanzan un gran volumen de información a gran velocidad, nuestros padres nos inscriben a diversas actividades extraescolares a la vez que intentan educarnos… La sociedad además nos marca unos objetivos que tenemos que cumplir, no importa nuestra condición, religión o credo.

Todas estas influencias nos pueden afectar para bien o para mal. Recibimos una programación, pero el problema llega cuando esa programación y esa influencia choca con eso que todos llevamos dentro: nuestra conciencia. ¿Qué ocurre cuando el ser humano piensa y siente de una manera pero actúa de otra influenciado por su capacidad económica o su situación laboral o familiar? Entonces es cuando esa contradicción puede hacer aflorar en nosotros un problema físico (muchas veces psicosomatizado en la espalda), una dependencia a personas, a actividades o a cosas, o un problema psicológico.

Lo que mi centro MANOS QUE CURAN propone es trabajar con la persona a todos los niveles, a nivel físico y a nivel emocional, de manera que aprenda por ella misma a desarrollar todos sus recursos como persona a la vez que aliviamos e intentamos curar sus dolencias físicas. Para ello trabajamos sus problemas físicos, muchas veces psicomatizados en problemas musculares (contracturas, lesiones tendinosas, lumbalgias, etc.), por medio de la fisioterapia, los masajes y diversos cursos. Intentamos además que las personas participen en su proceso de mejora, aconsejándoles que realicen ejercicios de relajación, por ejemplo o indicándoles cómo fortalecer aquellos aspectos en los que detectamos ciertas carencias.

Desde luego no quiero decir que lo que yo propongo sea la panacea universal, que no lo es, pero sí que creo firmemente que puede ayudar a muchas personas y que esa ayuda se traducirá modestamente en una mejora en la sociedad.

También me gustaría contribuir en la medida de lo posible a fomentar las técnicas de relajación como medio para una mayor libertad personal, pues mediante la meditación liberamos nuestras conciencias y nuestras mentes tienen más independencia, son más receptivas con los seres que nos rodean y en definitiva nos hace mejores personas.

Víctor Manuel Castillo Casabón – Manos Que Curan, Salud y Deporte

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