domingo, 5 de julio de 2009

Haz de tu mente un aliado

En esta vida, a menudo, nos encontramos muchas veces con situaciones complicadas. Estamos enfermos, perdemos a un ser querido, nos separemos de nuestra pareja… situaciones en las que nadie nos ha enseñado cómo debemos tratarlas para ayudarnos a salir de ellas. Nos deprimimos, no vemos mas que nubes, que no dejan ni que un rato de sol nos llegue. Pero no son mas que eso, nubes, nubes que tapan al sol, pero que más tarde o más temprano desaparecerán y de nuevo podremos volver a ver el sol.

Haz de tu mente un aliadoNuestra mente puede ser nuestro aliado más fiel o nuestro enemigo más acérrimo. Todo lo que pasa a nuestro alrededor nos va a afectar de una u otra manera, y queramos o no. Negar esto no nos conduce a nada, y aceptarlo es el primer paso para empezar a conocernos más en profundidad y para descubrir de qué otra forma tan fascinante y a la vez tan lógica y matemática nuestra mente toma el control de todos y cada una de nuestras facetas: física, psíquica, de relación…

Ni que decir tiene que ni todo es blanco, ni todo negro, pero sí que es cierto que muchas veces no se valoran todos los puntos de vista, lo cual nos lleva a cometer cantidad de errores.

Que el 100% de las personas hayamos tenido un dolor de espalda no es una estadística bien establecida (ni falta que nos hace) ni una verdad absoluta (siempre existe la excepción), pero sí que es demostrativo de que o estamos mal hechos, o nuestros trabajos, estreses, agobios y problemas suponen un reto demasiado grande en nuestra vida, algo que no tenemos capacidad total para absorber y que se ve aumentado en un rincón del trastero: nuestra espalda.

Bueno pues hoy nos hemos permitido el lujo de insinuar que esos problemas físicos, dolores crónicos e infinidad de achaques tendrían una parte importante de su solución en nuestra mente, o como diría alguna revista sensacionalista, “ese oscuro desconocido”.

Empieza simplemente sentándote 5 minutos al día y observa tu respiración. Llena tus pulmones y exhala el aire lentamente. Fíjate solamente en tu respiración y habrás dado el primer paso para aprender a relajarte y conectar con tu yo interior.

En nuestro próximo artículo hablaremos de cómo psicosomatizamos las enfermedades en nuestro organismo.

Salud para todos.
Manos Que Curan, Salud y Deporte

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