martes, 21 de julio de 2009

Dolor espalda en Zaragoza (Riesgos músculo-esqueléticos)

Las lesiones de la espalda.
El estrés como factor mecánico.

Las lesiones más comunes y costosas que sufren los trabajadores sanitarios y asistenciales son, con mucho, los de columna vertebral. El origen se encuentra en las altas exigencias físicas del trabajo de cuidadora, esto es, en la necesidad de incorporar, sostener y desplazar a los pacientes y de manipular el equipo y los materiales, pesados o voluminosos, sin ayuda de medios auxiliares ergonómicos y sin la asistencia de otras personas. Estas actividades se realizan a menudo con posturas corporales forzadas, de difícil equilibrio y en situaciones de resistencia, consciente o no, de los pacientes a la acción de la trabajadora. Los esfuerzos por evitar la caída del paciente pueden provocar lesiones, al igual que en la adopción de posturas penosas o dolorosas, como por ejemplo, hacer las camas de los enfermos.

Además de las deficiencias biomecánicas, puede existir una predisposición a este tipo de lesiones en virtud de la fatiga, de la debilidad muscular (especialmente de los músculos abdominales, los radiales externos y los cuadriceps), la pérdida de flexibilidad de los tendones y ligamentos, y las diversas modalidades de artritis. Además, estas tareas se realizan en un contexto organizativo dominado por la prisa y las múltiples tareas que aguardan, por lo que en muchas ocasiones se realizan sin atender a los mínimos requisitos de prevención.
Por ello, las situaciones de estrés pueden multiplicar el riesgo dorsolumbar, de dos formas: una, provocando una tensión muscular inconsciente y prolongada y, otra, haciendo que se sienta la trabajadora presionada para realizar la tarea sin ayudarse de los medios técnicos auxiliares o del apoyo de otra compañera.

La prevención por tanto, debe dirigirse hacía tres vías, una, la de disponibilidad de los medios técnicos ergonómicos para incorporar, colocar y desplazar a los pacientes, otro es el de la enseñanza de técnicas de movilización cuando no es posible el empleo de medios técnicos y, por último, el acondicionamiento de un entorno organizativo que considere la salud de la trabajadora como parte de la eficiencia y calidad del servicio de atención y asistencia al paciente o persona dependiente, atendiendo, por tanto al ritmo de trabajo y al número de pacientes y tareas que cada trabajadora puede desarrollar sin poner en peligro su salud dorsolumbar.

En cuanto a los medios técnicos, además de los grandes sistemas (como los alzadores de techo o móviles de pie) existen en el mercado una larga serie de pequeños y útiles dispositivos (plataformas giratorias, deslizadores, cojines elevadores, andaderas, escalerillas de acceso a las camas, moquetas antideslizantes, etc..). No todos ellos son de posible utilización, por lo que su efectiva implantación debe ser consultada con las trabajadores que vayan a utilizarlas a fin de evitar que una vez adquiridos no sean empleados por dificultades organizativas o de escasez de espacio para instalarlos.

Aún cuando se utilicen medios auxiliares, es imprescindible que la trabajadora conozca las técnicas de incorporación, traslado y apoyo. Para ello debe suminístrase información y formación sobre la estructura de la columna vertebral y sus músculos, el funcionamiento de los mismos en diversos movimientos y posturas, y sus posibles trastornos, así como las técnicas de elevación y manipulación más eficaces en la prevención de lesiones.

No obstante, toda la prevención no puede descansar sobre las decisiones y conocimientos que sobre la movilización de pacientes disponen las trabajadoras, es fundamental para una buena prevención que la dirección y los mandos directos sean conscientes que las decisiones sobre el ambiente en que se desarrolla el trabajo, los equipos que se adquieren (por ejemplo la altura de las camas), la asignación de tareas y la distribución de personal tienen una repercusión fundamental sobre el nivel de riesgo.

Pero además, hay que considerar que las medidas de prevención deben ir más allá de la vida profesional y abarcar tanto el trabajo doméstico (las labores domésticas y el cuidado de hijos pequeños representan una fuente extra de riesgo) como las actividades deportivas o de ocio.

No hay comentarios: